Hubo un tiempo en el que la nobleza, reyes y príncipes, moraban el Parque Nacional de Doñana. Por aquel entonces, la caza era el principal medio de diversión en este paraje natural, obviando su importancia ecológica. Sin embargo, por más que el ser humano recorriese sus caminos, el verdadero príncipe de Doñana no es otro que el lince ibérico, uno de los felinos más amenazados del planeta y que ha escapado a la extinción cuando parecía inevitable conseguirlo.

Si nos remontamos al pasado, cuentan que el primer lince ibérico llegó a la Península Ibérica hace algo más de un millón y medio de años. Sí, sí, como lo lees. Un estudio realizado por el equipo del profesor Alberto Boscaini, del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, a partir de restos encontrados en la cueva Avenc Marcel, macizo de Garraf en la provincia de Barcelona, confirma la teoría. Allí, en el año 2003, el científico Manel Llenas encontró un cráneo fosilizado de un ejemplar de lince ibérico, el más antiguo encontrado hasta la fecha.

Sin embargo, en Doñana el protagonismo del lince llegaría mucho más tarde. De hecho, durante siglos aquellos que se adentraban en el parque no buscaban ni linces ni águilas, sino jabalíes, venados y gansos. El felino estuvo apartado del foco mediático incluso cuando empezaron a andurrear por la zona los primeros naturalistas europeos y los españoles Valverde y Bernis.

«En verdad es más difícil ver a un ejemplar de gato –como siempre le llamaron los guardas– que a una bandada de espátulas», afirma el periodista ambiental Jorge Molina en su blog Doñana50, donde conmemora el cincuenta aniversario de la creación del Parque. Además de ser huidizos, se pensaba que había muchos ejemplares.

 

«La especie ha pasado de estar «en peligro crítico de extinción» a «en peligro de extinción». El milagro se ha producido gracias al apoyo de administraciones y particulares, y la sensibilización de la población en general»

 

Fue entonces cuando José Antonio Valverde y Miguel Delibes, su primer discípulo, se pusieron a ver si era cierto lo que contaban del lince. Saltó la alarma. Allá por los años sesenta, Valverde intuyó que existía una escasa población del felino, limitada a cinco núcleos: Sierra de Gata, Montes de Toledo, noroeste de Badajoz, Sierra Morena y área de Doñana. Delibes y Alejandro Rodríguez realizaron un censo con encuestas a vecinos y propietarios cifrando en mil cien los linces en los años ochenta en estos territorios.

Hasta 1961 se documentan la muerte de ciento cincuenta y dos felinos en España gracias al decreto del Gobierno franquista de 1953 cuando se crearon las Juntas Provinciales de Extinción de Animales Dañinos. Pagaban por matarlos. Gracias a Valverde, en 1966 el Estado español protegió la especie.

La caza y los problemas de alimentación han sido los causantes de llevar al lince al límite de la extinción. Su dieta se basa fundamentalmente en los conejos y estos sufrieron la mixomatosis, una enfermedad introducida por un médico francés al hartarse de que se comieran sus cultivos. A su vez, el hecho de que el territorio esté cada vez más vallado y asfaltado consiguió llevar al lince al coma.

Hoy en día el lince es el gran tótem faunístico de Doñana. Ha vuelto a sus montes y ha salido de la respiración asistida. A principios de este siglo se contaban menos de un centenar de ejemplares del animal. Ahora suman entre seiscientos y ochocientos ejemplares, y no sólo en Doñana y la Sierra Morena de Córdoba y Jaén, sino también en otras regiones españolas.

¿La receta? El Plan Iberlince: criarlos en cautividad y soltarlos en la naturaleza. Un milagro consumado tras tres programas europeos Life, con más de cien millones de euros de financiación, una cifra récord en la conservación de una especie en Europa. La especie ha pasado de estar «en peligro crítico de extinción» a «en peligro de extinción». El milagro se ha producido gracias al apoyo de administraciones y particulares, y la sensibilización de la población en general.

El Parque Nacional de Doñana sigue siendo su principal hábitat. El lince ibérico domina estos terrenos con su belleza salvaje. Todo un príncipe de Doñana, que puedes disfrutar con nosotros. Te acercamos la historia de este felino para que vivas una experiencia que te enriquezca y te conciencie. Larga vida al lince ibérico.

 

 

 

Escribe un comentario

Translate »
es_ESSpanish
es_ESSpanish